Hay agencias que hacen diseño UX/UI para todo: webs corporativas, e-commerce, apps, lo que llegue. Y luego hay agencias que han diseñado tantas apps que ya tienen automatizado en qué se fijan primero: cómo se agarra el móvil con una mano, qué pasa si el usuario está caminando cuando abre la app, o si el botón principal se puede pulsar con el pulgar sin estirar el dedo. Esa diferencia se nota, y conviene saber detectarla antes de firmar con una agencia de diseño UX/UI especializada en apps.
Nosotros llevamos más de 10 años haciendo esto en Doonamis, y aquí van los criterios que usaríamos si tuviéramos que elegir a otra agencia en nuestro lugar.
Qué diferencia a una agencia especializada en apps de una generalista
Pide ver el portfolio, pero no te quedes en las pantallas bonitas: pregunta por qué se tomó cada decisión. Una agencia que ha diseñado apps de verdad te explicará por qué el botón principal está donde está, o por qué esa pantalla concreta tiene menos opciones que las demás, pensando en cómo se usa un móvil en la práctica: con una mano, caminando, con poca batería o con el sol dando en la pantalla. Una web «adaptada» a móvil y una app pensada desde cero para ese contexto no son lo mismo, aunque a simple vista lo parezcan. Cambia la navegación (gestos y pulgares, no menús con el ratón), y cambian también las funciones a las que la app puede acceder, como la cámara o el GPS.
Hay otra pregunta que casi nadie hace y que debería hacerse: ¿sabe esta agencia qué es la Ley Europea de Accesibilidad? Entró en vigor el 28 de junio de 2025 (Directiva UE 2019/882) y obliga a las empresas de más de 10 empleados o con más de 2 millones de facturación a que sus productos digitales sean accesibles, con multas de hasta un millón de euros para quien no cumpla. No es un detalle menor, y una agencia que se dedica de verdad a esto debería tenerlo entre sus criterios de diseño desde el primer wireframe, no como un añadido de última hora.
Qué preguntar antes de contratar
Además del portfolio, hay varias preguntas que separan bastante rápido a quien tiene un proceso real de quien lo improvisa proyecto a proyecto. ¿El mismo equipo que diseña participa luego en el desarrollo, o el diseño se entrega como un archivo de Figma y ahí termina su implicación? En esa segunda opción es donde se suelen perder buena parte de los detalles que hacían bueno el diseño original. ¿Qué herramientas usan? Si todavía trabajan con capturas estáticas sin interacción, es difícil que tú o ellos sepáis de verdad cómo se va a sentir la app antes de programarla. Y algo que se pasa por alto a menudo: ¿el diseño se adapta a los contenidos reales de tu app (textos, categorías, casos límite) o se queda en una maqueta bonita con contenido de relleno que luego hay que encajar como se pueda?
UX y UI no son lo mismo, y la diferencia importa a la hora de elegir
Es habitual que se usen como sinónimos, y no lo son. La UX (experiencia de usuario) es que la app funcione bien y se entienda sin necesidad de manual de instrucciones: cómo se mueve el usuario entre pantallas, qué pasos tiene que dar para conseguir lo que busca, qué pasa cuando algo falla. La UI (interfaz de usuario) es la parte visual: botones, colores, tipografías, iconos. Una app puede tener una UI muy cuidada y aun así resultar confusa de usar, o al revés, funcionar de maravilla pero verse anticuada. Una agencia especializada trabaja las dos cosas juntas, no como fases separadas ni como si una sustituyera a la otra.
Diseñar una app tampoco es lo mismo que diseñar una web: cambia la navegación (gestos frente a clics), el contexto de uso (en movimiento, sesiones más cortas) y el acceso a funciones nativas del móvil, como la cámara, el GPS o las notificaciones push. Si al pedir referencias solo te enseñan pantallas bonitas y nadie te explica cómo se comporta la app en el uso real, ahí falta la mitad del trabajo.
Cómo lo hacemos nosotros
En Doonamis trabajamos con la metodología Design Thinking, en cinco fases que se solapan más de lo que parece sobre el papel: investigamos el mercado y la competencia, definimos los usuarios tipo y cómo se mueven por la app (el user journey), dibujamos las pantallas en wireframes, montamos un prototipo interactivo con el diseño visual ya aplicado, y lo testeamos con usuarios reales antes de dar nada por cerrado. Para los prototipos usamos Figma, que permite que diseño y desarrollo trabajen sobre lo mismo sin reescribirse instrucciones por email; para ilustraciones y elementos gráficos a medida, Photoshop e Illustrator.
Todo este proceso, con más detalle de cada fase, está explicado en nuestra página de diseño de apps.
Algunos proyectos reales
Lo hemos aplicado en contextos bastante distintos entre sí. La app de Baqueira Beret se diseñó pensando en alguien con guantes puestos y poca cobertura en la montaña, no en un usuario sentado en un sofá. La de Seat tuvo otras prioridades por completo. Y Circontrol, en el sector energético, otras distintas todavía. Ese es un poco el punto: no existe una plantilla de diseño que sirva para cualquier app, por bien que funcione en otro proyecto. Puedes ver más ejemplos en nuestra página de proyectos.
Si prefieres que el mismo equipo diseñe y desarrolle tu app, sin que el proyecto pase de mano en mano entre proveedores distintos, en Doonamis llevamos así más de 10 años. Contáctanos y cuéntanos tu proyecto y lo miramos juntos.

Graduada en Relaciones Laborales por la Universidad Pompeu Fabra, soy una apasionada de la tecnología y experta en talento IT. Me encanta redactar contenido relacionado con estos temas, combinando mis conocimientos en gestión de personas con una visión innovadora para conectar talento y tecnología, e impulsando soluciones que generan valor en el mundo digital.

